Compañía de Teatro Proyecto Bufo
Proyecto Bufo. Compañía de Teatro y cursos de teatro

Estructuras violentas

Entrenamiento dirigido a la investigación del grotesco y la violencia en la escena contemporánea.

1 Director (Arturo Bernal) | 3 Actores (Itziar Ortega, Ana Petite, Tito Rubio-Iglesias) | 1 Actor – Mimo (Darío Sigco) |  1 Experto en análisis activo (David Ojeda) | 1 Sociólogo  Dr. en violencia estructural (Mario Domínguez) | 1 Productora (Vanessa Ruiz)1 Responsable de comunicación (Waldo Rosales)

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¿De qué manera podemos visibilizar la violencia estructural en la que está sumida la sociedad contemporánea y así poder tomar partido contra ella?

Creemos que el nivel de desconocimiento de la sociedad con respecto a la violencia estructural que nos envuelve es mayúsculo. No tenemos más que observar y analizar el mundo con un mínimo de criterio para darse cuenta. La pasividad y la indiferencia son el poder que regalamos a quienes nos gobiernan permitiéndoles manipularnos sin control ni límites. La violencia estructural no es solamente la porra de un anti-disturbio contra un niño. Es más, ese acto, aunque abominable, es solamente la punta del iceberg, detrás de esa porra hay todo un organigrama perfectamente estructurado y ¡quién sabe! el nivel de consciencia de los gobernantes sobre ello. Sin ir muy lejos, la palabra disturbio quiere decir turbación de la paz, por lo que ya en el significado de estas fuerzas especiales de la policía, nos informan de que el pueblo es el responsable de la guerra en una manifestación.

Como ejemplo, nos parece relevante la referencia del presidente del gobierno Mariano Rajoy en New York en sep’12, en el que alababa a la mayoría española silenciosa que no se manifestaba. Nosotros defendemos que la manipulación que (nuestro) presidente ejecutó aquí fue directa. Intentó, no sabemos si consiguió, comunicar que el pueblo español que callaba era el pueblo correcto y que además era la mayoría. Callar y sonreír ante la injusticia fue premiado, al mismo tiempo que fue castigada la libertad de expresión y de manifestación. En definitiva, queremos hacer visible la violencia invisible, que a nuestro juicio, es mucho más poderosa y retorcida que una porra golpeando a un niño. Por supuesto sin menospreciar esto último, que es, igualmente, inadmisible.

Esta es la hipótesis fundamental, el QUÉ de la investigación y hacia aquí han ido dirigidas las ya más de 40 sesiones de investigación que ha tenido la compañía en un periodo de 6 meses.

A partir de esta primigenia pregunta, nacieron otras que complementaron y enriquecieron la búsqueda.

¿Qué es lo que el individuo estaría dispuesto a hacer para cambiar esta situación? O ¿está dispuesto a hacer algo? ¿es posible despertar la conciencia de, aunque sea, un espectador?
¿Qué hacer para propiciar un cambio social?
¿Es positivo legitimar la violencia del contra-poder?

Y también, o mejor dicho; y al mismo tiempo, nacieron preguntas que tienen que ver con el CÓMO poner la hipótesis en escena. Y es aquí dónde consideramos que se mide la eficacia de la propuesta. Consideramos que, eliminar la capa de la apariencia, quitar el velo que tapa la verdad violenta en la que está hundida la humanidad nos lleva directamente al grotesco. El grotesco como herramienta indispensable para descubrir y revelar una verdad oculta, tal y como lo haría un profeta con su pueblo. Aunque muy solemne y construida, esta comparación nos sirve para expresar la vía en la que nos estamos introduciendo poco a poco:

El grotesco puede desvelar una verdad que quizá otro estilo no podría.
¿El grotesco puede ser potenciado por medio del simbolismo y el surrealismo?
¿la ciencia-ficción nos podría dar alas para explorar el grotesco de los personajes y situaciones?
¿La fantasía podría ayudar a construir una metáfora sobre la sociedad, tal y como se hace en el cine y la televisión: Blade Runner, Walking Dead, American Horror Story, La Guerra de las Galaxias…?
¿Cómo se pone en escena una violencia, que es en esencia colectiva, con un equipo de 6 actores?